En el camino del aprendizaje, el desarrollo profesional y el estudio, a menudo nos encontramos rodeados de personas que persiguen nuestras mismas metas. Es fácil caer en la inercia de mirar a los costados con desconfianza, midiendo quién avanza más rápido o quién se queda atrás. En ese momento, una pregunta que tal vez esté oculta a simple vista pero es determinante define cómo nos relacionamos con nuestro entorno: ¿Estudias con otros... o contra otros?
Ahora existe un objeto simbólico que todos llevamos en la mano en este preciso instante: una moneda. Pero esta no es una moneda común que podés revolear al aire para que el azar decida por vos. Su destino no depende de la suerte, sino de una elección consciente.
Vos elegís qué cara ofrecer.
1. ¿Qué es un Colega? ¿Es la competencia?
Solemos asociar de forma casi automática la palabra "competencia" con rivalidad, peligro o la necesidad de defender nuestro territorio. Sin embargo, si escarbamos un poco en la historia de nuestro lenguaje, descubrimos una verdad mucho más cooperativa.
La palabra Collega (del latín) es fruto de la suma de tres componentes esenciales:
- El prefijo con-: que es sinónimo de "juntos" o "a la vez".
- La raíz leg-: que se utiliza para indicar "elegir" o "escoger".
- El sufijo agente -a.
💡 En conclusión: Collega no significa rival. Significa "elegir la misma cosa a la vez." Estudiar o trabajar con otro es compartir esa elección, no combatirla. No estás compitiendo por ver quién gana, sino que coincidís en el mismo espacio porque apuntás al mismo objetivo.
2. Los Dos Caminos
El colega siempre será tu competencia, eso es una realidad inevitable. Pero la competencia no es mala en sí misma; es un motor. La diferencia clave está en el cristal con el que decidimos mirar esa relación. Tu decisión define el vínculo que vas a construir y, en última instancia, el tipo de profesional que elegís ser.
El Camino del Temor (La Cruz)
Cuando te parás desde la inseguridad y el miedo a no ser suficiente, elegís ver la Cruz. Si mirás a tu colega desde el temor, automáticamente lo transformás en:
- Una amenaza directa a tu seguridad y a tus logros.
- Alguien a quien necesitas dañar, ocultarle información o superar a cualquier costo para poder ganar.
- La búsqueda de una rivalidad destructiva donde el éxito propio se alimenta del fracaso ajeno. Estás ahí para anular al otro.
El Camino de la Ética (La Cara)
Cuando te parás desde la confianza y el deseo de superación, elegís la Cara. Al mirar a tu colega desde la ética, la perspectiva se expande y lo ves como:
- Una habilidad para complementar tus propias falencias (lo que a vos te falta, al otro le sobra, y viceversa).
- Alguien con quien compartir el crecimiento, alivianar la carga del proceso y festejar los logros mutuos.
- La búsqueda de la excelencia mutua, donde el nivel del otro te desafía a ser mejor. Estás ahí para sumar valor.
3. Tu Moneda, Tu Decisión
El entorno competitivo es una constante externa, pero la naturaleza de esa competencia la definís vos puertas adentro. La pregunta clave que determina tu futuro es:
¿Vas a elegir la rivalidad destructiva nacida del temor, o la ética de la habilidad que nos hace mejores mutuamente?
- CARA: Ética, Habilidad, Compañerismo. El poder del Equipo.
- CRUZ: Temor, Rivalidad, Anular. El impulso de Dañar.
Guardá la moneda en el bolsillo, pero recordá la lección cada vez que entres a un aula o a tu lugar de trabajo: Vos elegís qué cara ofrecerle a tu colega.
¿Querés seguir aprendiendo?
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